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Sáb, Mar

La decadencia militar argentina

Argentina

No hay plata. No hay interés. Son frases que se suelen escuchar de parte de altos oficiales de las fuerzas armadas encargados de administrar los cada vez mas magros presupuestos para sus instituciones. Si bien estas frases no son novedad dentro del mundo de la defensa, las cuales se vienen repitiendo una y otra vez desde hace décadas y son rechazadas por el infranqueable mutismo de la política, la situación hoy de las cuestiones presupuestarias y de interés publico rondan una cierta pauperización que nos lleva a catalogar el contexto militar actual como decadente.

 

Si bien estamos dentro de un año electoral, donde tradicionalmente el poder político tiende a sacarle el blindaje a su billetera, el contexto financiero actual no parece facilitarle las cosas al Ejecutivo, el cual se encuentra en una seria pugna para dividir la torta entre carteras que conviven con apremiantes necesidades dentro de un contexto social complejo. Dentro de esta dinámica entre Ministerios con mayor visibilidad publica, Defensa aguarda la eterna espera de mejores tiempos, mientras su personal vive y opera con un progresivo deterioro de sus capacidades.

En una contundente nota en Infobae, Rosendo Fraga mencionaba que el gobierno ha perdido el voto militar. Si bien las gestiones tanto de Martinez como de Aguad se han basado en recomponer las relaciones civiles-militares malogradas durante el periodo K, las promesas de reinversión en el sector han quedado practicamente en la nada, descartando algunas compras parche, la finalización de contratos firmados durante el gobierno anterior o las adquisiciones de favor político. La administración de la cartera es presa fácil de los saltos abruptos del dolar, el cual atenta directamente contra los días de navegación, las horas de vuelo y los días de campaña (todo en su punto mas bajo en décadas).

Para intentar poner un coto al malhumor militar, desde Jefatura de Gabinete se ha avanzado con el posicionamiento de Paola Di Chiaro (la cual ejerce desde febrero) quien tiene la titánica misión de aplicar el foco fiscalista en su nuevo destino a la par de controlar la “política militar” dentro del Edificio Libertador, en tiempos en donde los militares comienzan a rumorear sobre el calendario electoral.

Pese a haber grandes (y malos) ejemplos de la decadencia con la que convive el sector, el pequeñísimo y derruido complejo industrial argentino muestra los resultados de la desinversión y el desinterés. Las lanchas LICA, tema abordado extensamente por Zona Militar, pueden ser una muestra cabal de un cierto patetismo a la hora de avanzar sobre cuestiones de Defensa Nacional. La construcción de las mismas se encuentra pronta a finalizar, restando el envío de fondos finales para que ambas lanchas puedan ser botadas. Pese a que solamente resta la instalación de una parte del motor, el poder político solicitó la botadura para poder ser inaugurados. El proselitismo choco contra la negativa de la Armada Argentina, quien continua a la espera de los fondos para finalizar sus buques ligeros.

La Armada, una fuerza comunicacionalmente recluida por su férrea disposición marítima antes que terrestre, ha quedado abatida (al igual que el país) con la tragedia del ARA San Juan. Sin embargo no ha cosechado impulso del poder político para revertir su situación. Existe una crisis importante dentro de sus filas por mantener especialidades muy necesarias para mantener y operar los distintos sistemas de armas que el mercado privado termina copando.

“No podemos volar” mencionan en Fuerza Aérea, acaso la institución que mas sufre los recortes y por sobre todas las cosas, las estampidas del dolar. Las horas de vuelo, cotizadas en dolares, son una muestra fiel de los recortes año a año que se vienen haciendo. Los Texan de instrucción básica parecen querer tapar un bosque de capacidades perdidas y que difícilmente se puedan recuperar en el corto-mediano plazo. Esta merma se potencia aun mas con la migracion de sus pilotos a destinos económicamente mas rentables, mientras el país archiva su estatus de pionero aeroespacial.

El Ejercito Argentino se prepara para rascar la cacerola mientras palpa un futuro presupuestario complicado que congelará los pocos proyectos en pie que actualmente se mantienen (aunque con avances sumamente lentos). “Equipamiento individual” se sostiene a la hora de analizar las necesidades mas apremiantes. Al nivel infante las compras se hacen bajo la modalidad parche” y hacia arriba las incorporaciones o modernizaciones están prácticamente paradas. No hubo interés en hacer el pago de los 2 tercios restantes para el proyecto TAM 2C, tampoco hay intenciones manifiestas para desembolsos que transformen el equipamiento vetusto del sector en uno acorde a los tiempos que corren.

El panorama es complicado. Actualmente abundan los manuales, los proyectos y las palabras. Como no hay defensa que se construya solamente a través de las palabras, sino sobre los hechos, nuestro instrumento militar mantiene su rumbo a una decadencia palpable que relativiza aun mas su importancia dentro de la vida de nuestro país. Las expectativas están puestas en la política (actual y futura) que definitivamente altere el presente rumbo de colisión, le otorgue impulso al sector y la saque de este estado de decadencia.

Por Mariano Gonzalez Lacroix -

216/04/19
zona-militar.com